martes 7 de abril de 2009

Dios (Kronika 39: termina el viaje)

Estaba sentada en la esquina pequeña con sus arrugas
dormitando al lado de sus bolsas
las manos juntas cruzando los dedos
la gente pasaba bajo la noche vacía
apenas la vi quedé paralizado / el lado invisible del universo
radicaba en la indiferencia hacia la anciana
ella con su mandil sucio sus zapatillas rotas de niña
sus cabellos blancos que salían del gorro
mientras la gente mataba y moría
vivía entre los carros en ese atolladero del semáforo
yo me enfrentaba y me aniquilaba
las casas se descascaraban en cámara lenta
en el ángulo obtuso entre el cielo y el infierno
quinientos diez dicotiledones como versos de ningún poeta
encontraban sus respectivos corazones arriba en las estrellas
la anciana miraba la avenida y dormitaba
así fue que vi a dios

(De: Himnos)

viernes 3 de abril de 2009

This is the end, beautiful friend. This is the end. My only friend, the end.

recuerdas
los bosques
las montañas blancas
recuerdas las cenizas
una ancha vereda
sobre el enterrado amor
de la poesía

Av. San Eugenio

solo oyes
el silencio y sus ruidos
ves a dios
y su demonio
y los caminos
están manchados
de nubes o sombras
de aves

Al colegio no voy más

no
sufras más
sal de este libro
y arrójate
a las ruedas
del universo
o conversa
con el polvo

Av. Arriola

alabado sea
el que nunca ha sido
alabado
alabadas sean las calles
viejas ennegrecidas
de smog
donde se posan
las sucias palomas
y alabadas sean
las sucias palomas
sin guerra
y la esquina donde
un hombre aun
sonríe su levedad
en el polvo

El amor es un perro del infierno

Puedo escribir los versos más alucinantes esta noche, pero aún es de mañana, y no he desayunado, no he hecho la cama, no he hecho el amor, siquiera. Mi amante ronca a un lado de la tierra, el otro lado está habitado por los chinos. Puedo escribir más de cien poemas de amor, de guerra, de otras mentiras; pero prefiero ahora salir a correr y respirar como los muymuys que pueden soportar la caída de grandes olas en sus delgados caparazones. Mi amante tiene a su vez su amante, y seguramente esa cadena se prolonga hasta llegar a ti, querido lector…

Altar de Apolo

Un muchacho colombiano fuma su troncho en un cine cuando dan algo de don Akira Kurosawa. Andrecito Caicedo se llama el joven de lentes gruesos y melena larga, apenas alcanzaría a vivir 25 años, suficientes para él, para inmortalizarse en sus textos, textos, textos, textos. Lo conocí no hace mucho, vivió como todos los deslumbrados por la inanidad de esta mierda de vida, con la delgadez de un crepúsculo enquistado en la sombra de su garganta. Caín mató a Abel. Calí mató a Andrés. Lima nos matará a todos tarde, pero más temprano de lo que podamos imaginar. Dios, que no existe necesariamente, bendiga a sus hijos huérfanos. Dios, sin rostro, que juzgue a los culpables de haber querido matar a su criatura, Satán, que sí hay en el cielo así como en ti.